La celebración religiosa estuvo llena de amor, flores… ¡y celebridades!

Saúl ‘Canelo’ Álvarez y Fernanda Gómez en la Catedral de Guadalajara

Desde las primeras horas de este día, cientos de velas y flores blancas comenzaron a llegar hasta la Basílica de la Asunción de María Santísima, que fueron colocadas a lo largo del pasillo donde minutos más tardes caminarían el boxeador y su esposa.
La personas, fanáticos y curiosos lograron entrar al templo, sólo para admirar la bella decoración, pues minutos más tarde fueron colocadas varias vallas para evitar que se aglomerara la gente. Aunque los novios pidieron que la celebración se mantuviera lo más privado posible, en redes sociales algunos de los invitados, como Prince Royce, J Balvin junto a su novia Valentina Ferrer y hasta la propia hija del boxeador comenzaron a publicar en sus redes cómo es que poco a poco iban llegando al lugar de la cita.
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En punto de las 19:00 horas, un lujoso automóvil negro se estacionó a la entrada de la Catedral y de él descendió el feliz novio, quien antes de entrar al recinto se detuvo a saludar a todos sus seguidores que se encontraban esperándolo. Casi al mismo tiempo, y en una camioneta blanca, llegó la hermosa novia, enfundada en un precioso vestido blanco de corte princesa y adornado por miles de cristales.
La ceremonia empezó, los novios recorrieron el largo pasillo hasta llegar al altar y entre las miradas de sus amigos y familiares se convirtieron en marido y mujer, ante Dios. Su unión fue sellada con un tierno beso y la promesa de permanecer juntos hasta que la muerte los separe.

Al salir, los esposos fueron recibidos por los aplausos, gritos y  chiflidos de quienes no pudieron entrar; pero que igual celebraron su amor y aunque la pandemia pide mantener la sana distancia, los abrazos y las felicitaciones abundaron.

Además, algunas de los detalles de la recepción también salieron a la luz, gracias a
Valentina Ferrer, novia de J Balvin, como la bella decoración, una vez más llena de rosas blancas y velas; así como la carísima vajilla y servilletas que llevaban bordadas las iniciales de los novios. Con esta celebración, la pareja demostró que es cierto ese dicho que reza, que el dinero y el amor, son dos cosas imposibles de esconder.